Marketing Olfativo como Valor Añadido

Marketing Olfativo como Valor añadido

Cuando decimos que una marca tiene un aroma distintivo, que refuerza su imagen y aporta un valor añadido, hablamos de qué es el marketing olfativo. Con nuestros aromas intentamos de ir más allá y llegar a los clientes a través de las emociones y los sentidos.

Nosotros no ofrecemos productos específicos, sino que creamos experiencias sensoriales únicas e inolvidables que crean recuerdos duraderos gracias a nuestros arquitectos sensoriales.

Marketing Olfativo y su valor añadido para nuestra empresa

El Marketing Olfativo nos permite crear ambientes coherentes con todo lo que nuestra empresa quiere transmitir:

Fuerza

Tranquilidad

Valores

(…)

Todas estas sensaciones pueden ser evocadas a través del olfato. Esta característica permite extender la aplicación del marketing olfativo a nuevos entornos como el laboral, donde podemos crear el entorno olfativo adecuado para cada tipo de trabajo: repetitivo, creativo, pasivo, activo, etc.

La microencapsulación de aromas nos permite crear el ambiente deseado de una manera mucho más eficaz y duradera que los difusores tradicionales, ya que la conservación de la esencia está asegurada y su liberación es mucho más gradual y uniforme. La Microencapsulación también permite la combinación de una fragancia con ingredientes activos desinfectantes e insecticidas sin distorsionar el aroma, obteniendo varios aromas adicionales.

El disfrute de un buen vino, el olor de un queso maduro, el recuerdo de una novia por el olor de su perfume, o la alarma que sentimos cuando olemos el humo son producidos por un sistema olfativo que funciona correctamente. Curiosamente, existen enormes diferencias individuales en la forma en que interpretamos estos olores. Dado casi cualquier olor, algunas personas lo encontrarán agradable, otras desagradable.

El queso o ajo maduro puede oler delicioso para algunos, pero repulsivo para otros. La base científica de esta variación no ha sido bien estudiada. A pesar de la clara evidencia de las preferencias por la comida y los aromas basadas en la cultura, siguen sin establecerse motivos reales del por qué. Creemos que puede haber una base genética para nuestros sentidos únicos del olfato.